domingo, 8 de abril de 2012

¿Qué nos aporta la Danzaterapia?

La Danzaterapia forma parte del Arteterapia. En esa disciplina se hace un uso psicoterapéutico de los distintos movimientos que de forma natural pertenecen al ser humano para inducirlo en un proceso de integración psico-física.
Todas las personas poseen un ritmo innato puesto que el movimiento forma parte de nuestra vida desde el momento de la concepción como experiencia previa a la comunicación verbal y la memoria corporal. Se pretende, de esta forma, integrar todas esas experiencias estimulando la percepción corporal consciente a través de la danza espontánea, analizando todos aquellos conflictos que poseemos o con los que debimos lidiar en el pasado y que permanecen de modo inter e intrapsíquicos y encontrar una nueva forma de expresión consciente que nos permita manejar y solventar situaciones, crear nuevos canales de comunicación y expresión corporal que nos darán una mayor seguridad y autoestima y fomentará relaciones con terceros más saludables.
Tomar sesiones de danzaterapia implica comenzar un proceso de transformación que va del interior hacia el exterior. El arte a través de la música y el movimiento nos invade y nos invita a hacer el cambio mediante un impulso creador que va más allá de lo racional. A través de la danzaterapia el paciente podrá trasgredir operativamente conceptos que vienen prestablecidos por la misma sociedad, en el movimiento libre podrá encontrar las expresiones de confianza y seguridad real para poder cambiar las respuestas dadas y crear nuevos vínculos de comunicación.Está indicada especialmente en tratamientos para pacientes con algún tipo de discapacidad física o mental, neurosis, trastornos de alimentación (anorexia, bulimia u obesidad), en niños con trastornos por déficit de atención y del comportamiento, no oyentes, niños con problemas de adaptación social y personas que, en general, sin ser necesario el dominio de algún baile en específico, deseen mejorar su calidad de vida a través del conocimiento y la expresión del yo corporal.

Henri Matisse, La danza, 1910.