sábado, 5 de mayo de 2012

La ley del karma

La energía necesaria en la concepción de cualquier ser humano viene derivada de algo, que en la larga tradición budista, es llamado "karma". El karma como acción tiene una reacción derivada que es igual y opuesta y se contempla incluso en la tercera ley de Newton: acción-reacción.
En esta tradición, el propio estado karmático de la concepción y el nacimiento nos hace heredar, traer con nosotros ciertas influencias o, incluso, comportamientos que nos afectan de modo inconsciente. Lo cierto es que nunca me había planteado este tema hasta el día de ayer, estoy consciente que en el proceso de maduración de cualquier ser humano se necesitan vivir y entender ciertas cosas para seguir evolucionando, es el comúnmente dicho "aprender a la buena o la mala". Cuando llegamos al momento de nuestras vidas en el cual entendemos que cualquier acto, palabra o pensamiento compartido puede crear esperanza o desilusionar, cuando nos embarcamos en proyectos que al final nunca terminan de acabar bien, ¿qué es lo que está sucediendo ahí?, ¿qué es lo que está sucediendo en nosotros?. Muchas personas entran y salen de nuestras vidas, diariamente, personas que a veces ni tan siquiera conocemos y tan sólo caminamos junto a ellas cuando atravesamos un vagón de metro o venimos de regreso a casa en la tarde desde el trabajo. Son importantes y debemos nuestro esfuerzo y nuestro corazón a aquellas que permanecen y son capaces de encarar retos, problemas y nuevas ilusiones a nuestro lado. Nunca un problema será tan grande como para abandonar a una persona y nunca el amor será tan pequeño como para rendirse y no luchar o hacer daño a aquellos a los que decimos amar.
Es importante marcar nuestras vidas con cosas positivas y nunca hacer daño a los demás, forma parte de la vida seguir el camino sin destruir a terceros. La ley del karma, entonces y con el paso del tiempo, cobrará el bien y hará pagar todo el mal.