martes, 12 de junio de 2012

Sobre ruedas

Creo que para que se pudiese entender esta entrada debería comenzar haciendo una confesión: no sé montar en bicicleta y sí, lo sé, quizás soy la única en todo el planeta que no sabe pero la realidad es que nunca aprendí, es más, nunca tuve una bicicleta y no, nunca se lo conté a nadie... la ironía del caso es que fui yo quien enseñó a mi hija a montar en ella, a que le perdiese el temor, a que disfrutase de dar paseos en ella, a que superara el miedo de caerse y hacerle ver que las caídas siempre pueden suceder y que lo importante es sanar heridas y levantarse para seguir montando en la bicicleta, para seguir disfrutando del camino.
He decidido que voy a enfrentar esta situación y que voy a aprender a montar en bici, quizás me vea rara o me sienta ridícula haciéndolo las primeras veces pero sé que en cuanto aprenda lo voy a disfrutar, seré capaz de enfrentar mis miedos y los límites que alguna vez me puse para pensar que nunca es tarde en aprender algo nuevo y más cuando es algo que puedo disfrutar con mi hija, quién sabe, quizás sea una de las pocas personas que pueda decir que fue su hija quien le enseñó a montar en bicicleta...
Besitos