miércoles, 11 de julio de 2012

Impresiones...

Recibí, el día de ayer un correo que la verdad me conmovió muchísimo. Me lo escribió Gema, una chica catalana que me sigue y decidió pedirme consejo. Gema, te escribo directamente a tí porque ésta sería la respuesta a tu linda carta, como me pediste. Yo no sé si soy la más indicada para dar consejos a nadie, te invitaría a una de mis sesiones de terapia de arte pero desafortunadamente vivimos en países diferentes, para mí hubiera sido un placer conocerte y ayudarte a través de la terapia de arte que sé que te haría tanto bien. No dejes pasar la oportunidad de unirte a un grupo que en Barcelona sé que hay varios -te pasé los datos en mi correo de respuesta-. Sólo te puedo responder desde mis impresiones formadas a través de un correo sin conocer todo el cuadro a profundidad, diciéndote que no permitas que el miedo se apodere de ti, tienes que confiar en tu intuición. Si pasas tu día pensando en lo que atemoriza bloquearás tu capacidad intuitiva que es precisamente en lo que debes poner especial atención. Refúgiate en el amor y la esperanza, verás que es el camino para renovar plenamente tu espíritu... casi como si volvieses a nacer. Piensa que tu luz interna es lo suficientemente poderosa como para que tus temores no te inunden. Para desarrollarla puedes recurrir a cualquier rama del arte en la que puedas volcar toda tu expresión: danza, pintura, teatro... o acudir, como te comenté arriba a una terapia de arte propiamente dicha.
Muchos besos y mucha luz.

domingo, 8 de julio de 2012

Lo que ha de venir, vendrá...

Hoy, leyendo el blog de Alejandro Jodorowsky, me encontré gratamente sorprendida con una de sus maravillosas frases: "Lo que ha de venir, vendrá: acéptalo". Creo que nunca me encontré en una etapa como ésta en mi vida y la verdad es que tampoco nunca me había preocupado tanto de mí, había mirado tanto en mi interior y había puesto tanto de mi parte para solucionar todo lo que conscientemente sabía desde hacía mucho tiempo que debía resolver. La vida es un cúmulo de experiencias, de vivencias, que te hacen madurar y el modo de enfrentarnos a ellas es lo que determina nuestro futuro más inmediato. Hasta hace un par de años esperaba y buscaba con ansia que me sucedieran cosas, cometí errores de cosas que nunca debí haber dicho o pensado, viajes que nunca debí haber realizado... gente que se fue de mi lado y vi partir dolorosamente en silencio, en una pasividad pasmante y a otras que debí haber yo sacado de mi vida voluntariamente y no lo hice...
En este momento de mi vida donde me hallo sólo trato de vivir sin ninguna otra pretensión, siendo más consciente de lo que sucede a mi alrededor, estando más pendiente de aquellos que me quieren y yo quiero, totalmente convencida y aceptando que aquello que ha de venir, vendrá... inexorablemente... y, como diría mi madre convencida también de que "lo mejor está por llegar, está por vivir"... Todo es para bien.
Besos llenos de luz

sábado, 7 de julio de 2012

Besos para todas

Les mando un beso muy grande para todas. Saben bien que no soy muy afecta a publicar fotos personales en el blog pero con los correos que he recibido quisiera agradecerles el estar siempre ahí y todo el cariño que me ofrecen siempre. No sé qué sería de esto sin ustedes... ¡¡Muchos besos¡¡

El mal de amor

A todos nos ha pasado y no sabemos exactamente si nos volverá a suceder o no, si nos tendremos que enfrentar nuevamente a lo que llaman comúnmente "el mal de amor". 
Cuando una relación fracasa, a veces, incluso antes de comenzar de forma estable nos está remitiendo a un episodio que debemos sanar individualmente. En la pérdida del amor -en el que habíamos depositado todas nuestras esperanzas y expectativas, en el que habíamos canalizado todo un proyecto de salvación-, también perdemos algo de nosotros que no acabamos de arreglar. El mal de amor debe ser tratado personalmente, desafortunadamente los consejos o las palabras no sirven de mucho cuando el corazón está hecho añicos. La persona en ese momento no lo creerá pero se engaña a sí misma en ese padecimiento, no sufre realmente por la persona con quien compartió la intimidad de su ser, sufre por un episodio que ocurrido en su infancia se proyecta una y otra vez en las relaciones sentimentales que comienza. Sentirse abandonada por alguien en quien había depositado todo lo suyo no es más que la rememoración del abandono o la pérdida del amor de papá o mamá en un determinado episodio infantil. El niño, que no ha terminado de auto-reconocerse en su plena individualidad se siente parte de sus padres, máxime de su madre, si en este período el niño no es satisfecho plenamente en sus carencias amorosas entonces proyectará y probará este mismo cariño dependiente en el futuro. En realidad quien sufre no es el adulto sino el niño interior y es a él a quien se debe enfocar directamente nuestro potencial avance, tratando de convencerse de manera consciente de la situación.
Les compartiré una experiencia personal, mi hermana y yo fuimos abandonadas por nuestro padre cuando teníamos 6 años, en ese momento fue cuando mis padres se divorciaron... me recuerdo a mí misma sentada en las piernas de mi padre sin entender bien qué pasaba, él me decía que tenía que hacer un viaje y se ausentaría por unas semanas quizás un par de meses pero que con total seguridad volvería, no importa lo que sucediese, él volvería. La realidad es que nunca lo volví a ver, a excepción de la noche de su muerte a finales de 2002, catorce años más tarde. Esta experiencia marcó toda mi vida amorosa, pero toda por completo, que aunque no ha sido grande sí me ha dado a entender el por qué ha sucedido de esa manera. Quizás en mis ganas de buscar al padre que me abandonó sin que me abandone de nuevo, en el drama de vivir el engaño, la infidelidad, el maltrato psicológico que de alguna forma se ha dado... lo he revivido de nuevo y me ha hecho más reacia, más cerrada, más desconfiada incluso cuando no tuve que serlo... aún hoy me arrepiento.
Mucha luz mis niñas, aprendan a reflexionar en torno a su vida personal, aprendan a sanarse desde el corazón y dense la oportunidad de comenzar de nuevo, de reconstruir y romper las cadenas que nos dicen que el pasado se repite, conscientemente rómpanlas y sigan adelante con una vida más plena, libre, más feliz.
Besos

Flamenco en la Cd. de México

Comenzaré el próximo día 14 de julio a dar clases de flamenco. Comenzaremos desde el principio, veremos un poco de historia, compases, palos, braceos, comenzaremos con la técnica del zapateado... las espero a todas, pasaré lista. La cita es cada sábado -comenzando el sábado 14- a las 4  de la tarde en Avda. Insurgentes Sur # 634, es en el primer piso, apartamento 103, pueden entrar directamente que yo las estaré esperando...
Les dejo la publicidad por si se la quieren llevar a sus blogs o al facebook. Besos para todas y muchísimas gracias por las muestras de apoyo que he estado recibiendo a tan sólo unos escasos momentos de publicar mi entrada. No entiendo otro modo de afrontar mi pérdida más que bailando, espero que sean parte de esto también. Abrazos y cariños.

Duele...

Duele y duele tanto...
El pasado día 1 de julio perdí a mi abuelo, desde el mes de febrero que padeció un accidente cardiovascular y un ictus nunca volvió a ser el mismo, mitad de su cuerpo no le respondía, había tenido que sentarse en una silla de ruedas, cuando estaba en la cama debía permanecer atado, a veces parecía que no vivía en el presente, recordaba y volvía a experimentar episodios del pasado, decía que ya no quería seguir viviendo aún así cuando mi madre estaba delante nunca perdía el sentido del humor, sacaba las fuerzas de donde probablemente había sólo derrumbe para no evidenciar que el árbol se estaba quebrando, él que había llegado a los 90 años en perfecto estado de salud. Falleció en el Hospital de una septicemia, su rostro reflejaba paz y armonía y parecía que había podido solucionar todo antes de irse, había logrado resolver todos sus reproches, había perdonado y había pedido perdón, estaba en paz.
Muchos fueron los consejos que me dio en esos últimos momentos, reflexionaba mucho sobre la vida, lo que había sido su vida viviendo tantos años fuera del país mientras mi abuela se hacía cargo de todo, incluso de nosotras, sus nietas... Muchos son los consejos que entiendo debo aplicar a mi vida, muchas las reflexiones que debo hacer en torno a ellas... 
Mis abuelos estuvieron juntos por 65 años y sin importar los defectos que pudieran tener o los problemas que la vida les presentase siempre se respetaron, permanecieron juntos y se apoyaron. Quizás no eran la pareja perfecta, mi abuelo que había permanecido tantos años en Venezuela para mejorar su situación económica regresó sin la tan ansiada fortuna, mi abuela quizás se refugió demasiado en la Iglesia, cada quien con sus experiencias y con su modo particular de afrontar la vida lograron encontrar un punto en común, un camino que transitar juntos... no ansiaban ninguno de los dos grandes cosas materiales, ambos se dedicaron a dar, a compartir, a ofrecer y a asegurar una vida mejor, un mejor futuro para aquellos que los rodeaban. 65 años de generosidad absoluta que me hacen sentir tan dichosa de haber podido compartir en parte.
Siguen en mí todas sus palabras, el modo tan particular que tenía de caminar, sus bromas y la forma de quitarle importancia a cualquier cosa que me hiciera ver dolida o preocupada, la ternura de sus ojos y el amor que más que de abuelo siempre fue de padre. Yo, que me parezco tanto a él físicamente, sé que nunca volveré a mirarme en un espejo sin ver en mí sus ojos, su nariz, su cabello... 
Quiero compartirles una respuesta que Alejandro Jodorowsky dio a una mujer que, como yo, se preguntaba cómo hacer para afrontar tanto dolor ante la pérdida de un ser amado, aquí su respuesta... 
"Uno de los dolores más grandes que suceden en la vida, es perder a un ser amado. Entiendo tu sufrimiento,  yo lo experimenté cuando un hijo mío, de 24 años, murió en un accidente. El sufrimiento emocional era tan intenso que el cuerpo entero me dolía. Me sentía culpable de respirar. Todo lo que fuí hasta ese momento había estallado en innumerables pedazos. ¿Por qué él y no yo? Los alimentos perdieron su sabor, el sueño se hizo pantano, desprovisto de palabras la única expresión que me quedaba era el llanto. Los seres humanos, las plantas, los animales, los objetos, todos formando parte de él, el mundo entero era su ausencia. Esa inmensa desesperación hizo que me diera cuenta de mi absoluta falta de fe: si Dios había, él era indiferente. Buscando consuelo viajé a México para visitar a mi maestro zen, Ejo Takata. Sólo me dijo una palabra: “Duele”. Eso me bastó: no había consuelo. No me quedaba más que soportar el dolor… Comprendí que si quería vivir, tenía que, poco a poco, ir reconstruyendo los trozos de mi personalidad despedazada. ¿Cómo? Desprendiéndome de la imagen de mí mismo, para llegar a esa región donde lo personal se disuelve, donde se es una conciencia pura, integrada por completo al mundo, al infinito, al tiempo eterno. Lo primero que tenía que hacer para lograr esto era darme cuenta que frente a la desaparición del ser amado, todos experimentamos un sentimiento de culpa, (“Si yo hubiera hecho esto o no hubiera hecho esto otro, él/ella se hubiera salvado), y un sentimiento de lo no dicho (¡Nunca nos dimos el tiempo de hablar de esto o lo otro¡). En el Zen se dice: “Puedes curar una enfermedad pero no puedes curar el destino”. Todas las fuerzas del universo se confabulan para que la persona muera. Nunca se puede llegar a conocer totalmente al otro, somos infinitos… 
Ahora, interrumpe un momento la lectura. Prepárate un té. Bébelo tratando de relajar todos los músculos de tu cuerpo y, lo más tranquila que te sea posible, lee lo que viene a continuación:
Nadie sabe con certeza qué sucede después de la muerte. Es imposible probar que existe otra vida después. Pero también es imposible probar que no existe otra vida después… Eres tú la que debe elegir en qué creer. Tienes derecho a elegir que no existe nada más. El cuerpo se pudre, la conciencia se esfuma, desaparecemos para siempre. Ésta es la única vida que tenemos. No hay reencarnación… Si ésa es tu elección, tienes que estar consciente de que todo deberá desaparecer un día, no sólo tus seres queridos, sino este planeta, el sol, las galaxias, el universo entero. Aceptando con valentía la permanente impermanencia, sabrás que si pierdes un sólo minuto de la existencia, lo pierdes para siempre. Tendrás que crearte una moral que no se base en prohibiciones, conceptos de pecado, cosas que duren sin fin. Tratarás, con un necesario egoísmo, de gozar lo más que puedas. Si vives una sola vez, un corto lapso de tiempo, ¿para qué preocuparte del mundo? Mejor retirarte a un territorio alejado y dedicarte a envejecer en sana paz, aceptando la desaparición de aquello a lo que estás momentáneamente atada. Si por el contrario eliges creer que existe otra vida después de la muerte, entonces tienes todo tu derecho a imaginar cómo es eso…
Te voy a decir lo que yo imagino: Vivimos creando lazos emocionales con los otros seres y con las cosas. Si no logramos atarnos y que nos aten, nos deprimimos y enfermamos. En la agonía, la persona que ha desarrollado un alto nivel de conciencia, comienza a desatarse, en primer lugar de las amarras a su propio cuerpo. Poco a poco se va dando cuenta de que no es ni sus piernas, ni sus brazos, ni su tronco, ni su cabeza. Que no es sus pensamientos, ni sus sentimientos, ni sus deseos, ni sus necesidades. Es un espíritu puro… Este estado es difícil de lograr, porque para realizarse necesita que sus seres amados colaboren y le permitan cortar los lazos. Si no lo hacen, el espíritu del difunto, se queda en el sitio donde habitaba, en cierta manera como un fantasma invisible, sin poder dejar este mundo para ir hacia las regiones inmateriales donde ahora pertenece… Cuando el inmenso dolor de la pérdida, gracias al tiempo que pasa, se va apaciguando, estos lazos emocionales se hacen menos intensos. Es entonces cuando el difunto se da por fin entera cuenta que ya no les pertenece y puede emprender el viaje que le ha sido destinado… Los familiares deben hacer un esfuerzo para no retener demasiado al difunto, ayudarlo a que se libere. Si el dolor disminuye, el amor puede crecer, no refiriéndose a alguien a quien se mantiene preso junto a sí, sino a quien vive en nuestra memoria. Dejamos de lamentar los años que no lo tendremos, y aceptamos recordar siempre los años en que nos otorgó su amorosa presencia… El espíritu entonces entra en las regiones inmateriales, que entre todas constituyen el océano divino, una región que es felicidad pura, algo así como un orgasmo infinito y eterno. La gota pequeña debe disolverse en el océano que es su origen. Sin embargo, si el difunto, porque en su vida precedente no desarrolló su conciencia, lucha por no perder su individualidad, que son los restos de su ego, puede ser atraído otra vez a nuestro planeta y renacer, ya no como él mismo sino como un ser que corresponde a su nivel de conciencia. Puede entonces, si era un hombre que no desarrolló sus características femeninas, renacer como mujer. Una persona voraz puede pasar a formar parte de una araña, etc… Si durante la presente encarnación, ha alcanzado el nivel de un Buda, puede demorar el disolverse en el océano divino y voluntariamente regresar a la tierra para ayudar a todos los seres a que desarrollen su conciencia. Eso se llama ser un bodhisattva…
Bueno, ya habrás comprendido que ninguna palabra puede ayudarte. Es inútil que te diga: “Dios da, Dios quita, bendito sea Dios” o “Su alma se ha ido al paraíso, donde te espera” “¿Por qué sufres? Todos tenemos que morir. Él sólo se ha ido un poco antes que tú”… Tienes que comenzar a reconstruir tu yo partido en mil pedazos, poco a poco, con valentía. Luego debes elegir entre las dos opciones: hay o no hay otra vida más allá de la muerte. Si eliges que no hay, organizarte de acuerdo a esto y realizar sin piedad ni remordimientos, todo lo que tu cuerpo te pida realizar, declarándote libre de morales religiosas… Si eliges que hay otra vida, debes concentrarte y dejar venir de tu inconsciente lo que profundamente crees. Imagina desde tu punto de vista, todo el proceso y actúa de acuerdo a lo que concibas. Te aconsejó leer “El Libro tibetano de los muertos”. Quizás en él encuentres un modelo que te puede ser útil…
Por el momento te aconsejo que hagas agrandar una fotografía de tu padre -lo más grande posible-. Ates a ella una gran cantidad de globos llenos con gas helio, y la dejes irse hacia la inmensidad del cielo. Si puedes realizar esta ceremonia con tu madre y tus hermanos, les hará mucho bien a todos".


Besos para todos que sin importar mi ausencia me siguen leyendo y enviando esos mensajes hermosos. Gracias a todos.